Donnerstag, 18. März 2010

A dónde te has ido?.

Fue una inquietud que me sobresaltó cuando vi el espacio vacío sobre la cama; luego, la silla vacía a la hora del desayuno;más tarde, tu ropa no colgaba en el ropero ni tus libros abarrotaban la biblioteca. Entonces, sentí por un momento miedo, miedo a ese silencio demoledor, a esa soledad por la que nunca opté; mis ojos perdieron el horizonte y no supe la dirección que debía tomar.

Repentinamente mi vida había sufrido un vuelco; no éramos dos platos ni dos cervezas, tampoco el té y el café complementándose sobre aquella mesita de madera. De pronto no éramos más "un tú y yo", era simplemente "yo" y otro "yo" repitiéndose por todas partes. Impulsivamente tomé el teléfono para llamarte y confesarte mis temores, pero me di cuenta que no iba a traerte de nuevo, junto a mí. Entonces un dolor en el pecho me hizo real y caí en la cuenta que por mucho que el tiempo se propone desalojarte, tú sigues latiendo muy profundamente en mí.

Tomé mi paraguas y pensé lo triste que iba a estar hoy sentado junto a tu lápida, viviendo sólo de recuerdos.

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